alerta roja
martes, 1 de septiembre de 2015, ϟ 0 comentario(s)

Hace un rato escribí que mi mente está en la asignatura de Chile Colonial, pero que mi corazón está con Doctor Who, serie que estoy viendo.

La verdad es que no.

Tengo una familiar no consanguínea que está bastante mal desde hace bastante tiempo. Tenía recaídas, se mantenía estable, estaba grave, luego estable y así. Desde que mi abuela paterna estuvo en el hospital que les tengo algo de resquemor, me complica entrar a ellos a ver gente, desde que murió mi abuelo materno se volvió casi imposible. A pesar de ello, y a pesar de que no suelo verla, su enfermedad me ha tenido afligida y preocupada. El diagnóstico esta vez, sin embargo, es definitivo. Ya no hay nada que hacer. Todos sus hijos firmaron y le dieron el último sacramento.

No miento al decir que la veía realmente poco. ¿Menos de diez veces al año? Cuando era chica la veía más, pero con el tiempo eso dejó de pasar. Aún así, le tengo un cariño inmenso. Su casa era de esos lugares a los que prácticamente siempre aceptaba ir en la época donde sólo quería estar encerrada en mi pieza. Siempre fue alegre, hospitalaria, amorosa, generosa, mostraba las típicas cualidades que el mundo da a las mujeres latinoamericanas. De seguro que no es perfecta, nadie lo es, pero siempre nos hizo sentir como familia, a pesar de no existir lazos sanguíneos de por medio.

La posibilidad de muerte, aunque esté muy normalizada en las vidas de algunas personas, nunca deja de ser dolorosa. Menos aún cuando está involucrado un ser querido.

Cuando empecé a escribir esta entrada no sabía cuál era el punto de decirlo, no sabía cuál era el mensaje que quería transmitir. Ahora tampoco. Supongo que sólo necesitaba sacármelo de adentro. Soy pésima conversando cosas que me hacen sentir vulnerable y esto me ha tenido triste durante un tiempo, pero ahora, sinceramente, llevo harto rato queriendo llorar un poco. No sé. Nunca se guarden las tristezas, porque luego se acostumbrarán a hacerlo y será demasiado tarde como para solucionarlo sin mandar al carajo la estabilidad emocional.

Sea lo que sea que pase, le deseo todo el bien y la paz que en estos momentos no tiene y que definitivamente merece.

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Fin de semestre.
miércoles, 24 de junio de 2015, ϟ 0 comentario(s)

La situación es esta. Estuve tres semanas en paro y sí, estudié un poco, pero más relajada y dentro de lo que podía, porque pasé prácticamente las tres semanas enferma, estuve sana no más de cuatro días. Parte de mi universidad se incendió en un accidente y necesitamos terminar el semestre, por lo que mis dos semanas y media que siguen están llenas de evaluaciones. No tengo mal promedio, pero no quiero ser vaga y bajarlo, realmente quiero mejorar mis calificaciones. Dos semanas de esfuerzo no matan a nadie. Creo.
Considerando que soy desorganizada y siempre dejo todo para última hora y termino estudiando 39 horas sin dormir, hice una lista de instrucciones para mi misma. Sin más preámbulo porque quiero ir a comprar, les presento...

Cómo sobrevivir a un fin de semestre sin morir en el intento.
  • No frustrarme por avanzar lento con el regalo de mi papi. La idea era tenerlo listo este Sábado, pero entre múltiples enfermedades y ahora esto, tendré que ir más lento.
  • No más series hasta la última evaluación. Fanfiction.net sólo mientras vaya en la micro y nada de leer, sólo moderar el foro de Supernatural. 
  • NO PUEDO DEPRIMIRME, PORQUE CUANDO ME DEPRIMO SOY INÚTIL E INCAPAZ DE LEER DOS FRASES SEGUIDAS. Si pasa, tomar siesta de inmediato. Si no funciona, ver alguna película que me haga feliz.
  • Debo dormir seis/ocho horas al día. Si voy a dormir menos o se me desarregla el horario, debo tomar pequeñas siestas para arreglarlo.
  • Intercalar té con infusiones de hierbitas de por ahí. No quiero morir por exceso de cafeína.
  • Mantenerme abrigada, tampoco puedo resfriarme más. 
  • Salir de mi habitación, estudiar en el primer piso de mi casa o en el sillón-columpio. Quizás, incluso, en algún parque, si es un ramo no tan denso. 
  • Ser eficiente. Si soy eficiente, tendré más tiempo libre y podré avanzar más con el regalo de mi papi y quizás salir un poco más, para despejar la mente.
  • Organizarme alrededor de los días que obligatoriamente debo salir de mi casa, véase días de ensayo y clases recuperativas. Mantener, también, un horario de comidas decente. 
  • Descansar. No puedo estudiar 6 horas seguidas, es necesario despejar la mente. Salir a caminar, hacer algo, hacer los fanfics de los retos que debo entregar estos días (por suerte, todos son cortitos, son más un ejercicio imaginativo), cualquier cosa que no sea ver series. He de compartir con mi familia, también, y dedicar un par de horas para socializar.
  • "Si Britney Spears sobrevivió al 2007, puedo sobrevivir a esto". Repetirlo como mantra.
  • Actividad física para no morir en los ensayos. Es decir, bailar y aprenderme lo que tenga que aprenderme. Si mi nariz deja de estar tapada, ir a trotar.
  • Mantener el refrigerador con frutas. Las frutas son ricas y me hacen feliz. En general, alimentarme decentemente.
Y... Creo que eso es todo. En tres semanas, cuando tenga mis calificaciones, les diré si sirvió o no. A quienes enfrenten una situación similar, ánimo. Es todo cosa de organizarse. En mi caso no me estreso porque ya me estresé lo suficiente en el Liceo, pero realmente es todo cosa de organización y saber estudiar. En el fondo, nunca es tan terrible

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Respecto al estrés en la vida escolar y universitaria
domingo, 31 de mayo de 2015, ϟ 0 comentario(s)

Desde chica, y contando un poco mi historia, he sido una persona que estudia mucho. Cuando murió mi mamá, cuando tenía cinco años, mi forma de canalizar las cosas fue estudiar y, después, el internet con sus fantásticas historias sobre Harry Potter. Crecí con buenas notas, entré a un emblemático y a una buena universidad. Mientras era chica no había tanto problema, no iba en un colegio muy bueno y ya estaba sobre estimulada intelectualmente, por lo que mantener las notas no era difícil, incluso me aburría un poco, pero tenía bastante tiempo para mi misma. El problema fue cuando entré al Liceo 1.
Exceptuando a algunos seres como la Camila y la Alondra, las niñas estudiábamos. En mi caso no tanto, entre una cosa y otra (en básica entre amigos y otras cosas, en media entre una depresión y otra), pero de todos modos estudiaba y tenía notas no buenas, pero sí dignas. El punto es que estudié en un colegio donde nos mantenían constantemente estresadas y llenas de responsabilidades, donde para que te fuese realmente bien (insisto en excluir a las personas mencionadas antes) tenías que estudiar mucho. Recuerdo ver a hartas niñas colapsar y tener ataques de ansiedad por la presión académica.
Pensando sobre eso, me di cuenta de que en la vida siempre a uno le piden que de el 100% en lo que sea que haga y pienso que eso está bastante mal, al menos en el caso del colegio y la universidad. Creo que sí, que hay que cumplir, pero dentro de las capacidades emocionales+intelectuales e intereses de cada uno. Sobreexigirse no está bien y tratar de dar mucho en algo que a uno no le apasiona tanto, tampoco. La idea es que uno se dedique a lo que le gusta, ¿pero qué pasa cuando te gusta más de una cosa? Tal como es mi caso, hay personas que estudian cosas que les gustan, pero no les llenan al 100%, y terminan estresados y deprimidos porque dan el 100% y a veces intentan entregar incluso más. La sociedad te hace creer que debes dedicar tu vida a algo en particular y dar todo de ti en ello. Por favor, no lo hagan a excepción de que ese algo los llene completamente o van a arruinarse un tiempo de su vida. Basado en hechos reales, no es que me haya pasado a mi, para naaaada...
No quiero decir que sean irresponsables y que no estudien, sino que dediquen tiempo también a las cosas que les gustan y los hacen crecer como personas, es mejor aprobar un ramo con un 4.5 y feliz a aprobarlo con un 5.5 y estresado o peor, aprobarlo, pero terminar colapsando más adelante y jodiéndote todo un semestre o todo un año (en el caso de los secundarios) por haberte forzado demasiado. La estabilidad emocional es algo muy importante con lo que no se debe jugar y todos somos distintos, hay gente que no está para matarse estudiando, hay gente que de repente necesita un año libre, hay gente que necesita sanar y personas que necesitan aprender a vivir acorde a sus sentimientos y emociones. No todos tienen los mismos intereses y no porque alguien no estudie en la universidad vale menos, lo importante es que las personas sean felices, que puedan mirarse al espejo y reconocer y amar a la persona que ven.
El colegio y la universidad son importantes, pero creo que hay cosas muchísimo más importantes. Si yo hubiese sido un poco más inteligente emocionalmente, probablemente hubiese entrado este año o el próximo a la universidad, pero no lo hice, así que intento responder a las circunstancias de la mejor forma posible. No me veo toda la vida trabajando en la historia y el año pasado quise convencerme a mi misma de que sí y rendir de acuerdo a eso. Ahora decidí que quiero después estudiar otra cosa, algo que también me llena muchísimo, y que no necesito entregar mi vida de veinteañera sólo a mi carrera. No está en mis intereses y tampoco tengo la estabilidad emocional como para hacerlo. Obviamente quiero aprobar siempre todo, pero necesito tiempo para mi, para mis pasatiempos, para mi alma. Al fin me di cuenta. Sean fieles a sí mismos y sigan sus sentimientos, no los infravaloren, porque luego puede ser simplemente demasiado tarde. Busquen siempre su felicidad y, aunque cueste, procuren desprenderse de los cánones sociales. Si quieren dedicarse de lleno a algo y ser los mejores, que sea porque ustedes quieren y no porque es lo que el resto espera de las vidas de ustedes. 

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Feriados y destrucción masiva.
lunes, 25 de mayo de 2015, ϟ 0 comentario(s)

Nunca vayan al cine conmigo. Nunca. No dejo de moverme, no dejo de hacer sonidos, no dejo de actuar como si estuviese dentro de la película. Ir al cine conmigo es mal, muy mal, más cuando se trata de algo que me gusta. Como dato, suscríbanse al CinePlanet. Las entradas serán considerablemente más baratas y recibirán algunos cupones.
Porque la vida es bonita tengo clases de Miércoles a Viernes (en verdad porque mi universidad es humanista y da un día sin clases a todos para "dedicarlo a la lectura" y hay un ramo que convalidé y me deja el Martes libre), habiendo una sola clase el Miércoles, y la semana pasada Jueves y Viernes fueron feriado. Con este horario que tengo la verdad es que el tiempo se me va de una manera muy extraña, sólo puedo recordar bien las semanas llenas de estrés y destrucción masiva. No lo parece, pero estudio. A última hora o demasiado pronto a veces, pero estudio. De noche usualmente y luego duermo en la mañana y parte de la tarde, pero estudio. ¿Les pasa que sienten que hacen más las cosas que hacen cuando las socializan? Bueno, últimamente apenas he hablado con gente, entonces siento que no he hecho nada a pesar de que sí he hecho cosas y bastantes, a ratos. No fue el caso de la semana pasada, semana de relajo donde, efectivamente, nada más hice aparte de estudiar un poco de literatura y filosofía.
Vi Avengers el Miércoles junto con Alondra y Camila. Lloré. No me juzguen. Lloré con Frozen, ¿cómo no iba a llorar con Avengers? Tengo muy pocas quejas sobre la película para ser yo. Noté un guión más tranquilo, de bromas un poco más inteligentes, quizás más pausado. Todo bien con la fotografía de la película. Para la Alondra le faltó un poco más de drama o quizás la muerte de Pietro en un momento más significativo, pero eso. Igual hace tiempo no veo películas de Marvel, así que ñe. Me gustó mucho y Tony Stark es sumamente estúpido, pero eso era de conocimiento general desde antes. Curiosa la falta de sentido común que suelen tener los genios.
También empecé a ver una serie llamada Merlín. Les juro que luego de Sherlock, donde a ratos molestan a John con que es gay, no pensé ver una serie más homosexual, pero... ¡Hasta los productores piensan que Merlín y Arturo son ultra gays! Iba a escribir más sobre el tema, pero mejor dejémoslo así o me muero internamente. Dejémoslo en que son amigos demasiado cercanos. Una persona me dijo que hay algo muy infantil en esa serie y me ofendí un momento, pero la verdad es que es cierto. No manejo la evolución de la BBC, pero los efectos especiales no son los mejores y hay algo en los planos que la hace parecer un poco una serie no tan adulta, onda como la primera película de Harry Potter, quizás. A pesar de eso, es buenísima y ultra entretenida, además de ser no muy larga. Me gusta cómo tratan el tema caballeresco, aunque hasta la segunda temporada veo prácticamente nada de amor cortés y hay... Actoresbonitosbuenosígracias, porque aunque veamos películas y series también por el contenido, todas necesitamos a veces ver algunas donde mirar a los actores sea un deleite. Je.
Esta semana tengo que hacer más cosas, salir más de casa y empezar algo que me tiene ligeramente estresada.  Por suerte los días están nublados, así que no es tan terrible andar por el centro de Santiago, que es donde estudio. Acabo de bañarme y mi pelo está peinado, como casi nunca, y suave. Pronto empezaré a leer para antropología, no quiero hacer el trabajo a última hora, ah. Eso sería por hoy.

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no hay soluciones.
domingo, 17 de mayo de 2015, ϟ 0 comentario(s)

Resulta complejo, la mayor parte del tiempo, tomar distancia de la vida, poder analizar los sucesos con la cabeza en blanco y el corazón en frío, considerar cada camino y actuar de la manera más objetiva posible. A veces quisiera salir de mi mismo, encerrar mi yo-etéreo en una cápsula y observarlo, pensarlo, analizarlo, hacer cualquier cosa... A excepción de sentirlo.
¿Es eso, acaso, más conveniente? La depersonificación se presenta como un síntoma de estrés y depresión. Cuando al fin lo logras, cuando al fin puedes apagar tus sentimientos y pretendes solucionar, establecer pautas, resulta que el vacío que esto conlleva hace imposible el acto de pensar con claridad. Y da igual si ya es algo común para ti, de un modo u otro siempre duele, siempre impacta, siempre desespera... Entonces lo único que deseas es poder sentir, poder dejarte llevar, poder abandonar los cuestionamientos, poder vivir, incluso si la vida se presenta como un eterno y cambiante proceso que es difícil de enfrentar, que a ratos desprecias, que en ciertos momentos quisieras dejar de (no) protagonizar.
A modo de confidencia, confesaré que no entiendo cuál es nuestro propósito. A mis veinte años, no creo tener uno. Disfruto de la vida, tengo proyectos, planes, pero en verdad no creo tener un propósito como ser humano y tengo la suerte de que esa afirmación no me angustia. Quizás sea resignación, quizás sea, dentro de todo, abandono... O quizás sea que tan sólo comprendí, a pesar de no haber aprendido a vivir con ello por completo, que mi vida probablemente no sea más que una vorágine de sentimientos, un caos infinito que me consumirá hasta que todo se disuelva en la nada y al fin pueda contemplar la paz.

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